Hace unos días, platicando con un hermano, en ese compartir calmado y sereno…
Los procesos de reconocimiento del SER, que cada quien vamos trascendiendo, son personales e intransferibles, mas hay un entramado de corazones resonantes, que mantienen la llama de la Fe, el Amor y la Inteligencia divina… en conjunto.
La Llama trina, la antorcha encendida para que, en momentos más bajos, al levantar la mirada, veamos el resplandor de la Luz que emiten otras compañeras del caminar.
Depende del momento, a veces nos toca sostener y en otras ocasiones, ser sostenidas.
La red o tejido nos rekuerda que no estamos solas, aunque andemos el camino individualmente, y que inspiramos mediante el ejemplo de Vida.
No se nos pide ser perfectas, pues ya lo somos, sino ser Conscientes, para evolucionar, madurar a más perfección.
A veces, en estos procesos de trascendencia, sentía que no podía, que desfallecía… Me retiraba a restaurarme, y a descansar…
Y muchas veces, haber podido conversar con alguna hermana, o que justo se contactara conmigo, cuando lo precisaba, me cooperó enormemente a retornar a mí, al sentir su calor, su abrazo, su amor, sus palabras de aliento.
Se nos pide ser emocionalmente independientes, y ello es una aberración.
SÍ es importante mantener la autonomía, pero siendo conscientes de que todos y todo está íntimamente interrelacionado.
Desde el Amor en Libertad, se respetan los procesos de cada uno, y cuando sea pedida o sentida cooperación… en total aceptación de cada situación, aparecen los ángeles…
Ni ser dependientes ni independientes… Más bien es reconocer la interdependencia… pues somos las gotitas del océano, y juntas formamos parte del Gran Océano.
Hacia la Consciencia colectiva, después de haber rekordado al sentir que somos Uno.
Puede ser cruel esa auto exigencia de independencia total…
Hay apegos sanos que merecemos, esos puertos seguros que nos abrazan el alma, cuando lo precisamos o cuando, sencillamente, es un gozar, al sentir esa Unidad.
El amor es dar y recibir… Date el permiso de recibir…
El círculo de Diosas respeta la autonomía, y a la vez, promueve la cooperación armónica activa.
No lo tenemos que hacer todo solas… La unión hace la fuerza… La auto exigencia sin excelencia es rígida, soberbia e intolerante.
Desde la Libertad soberana, cada una se hace cargo de su mochila, y a la vez, es responsable de expresar los dones y talentos que todas portamos.
Somos Unidad, y cada quien, a su vez, es una Unidad auto sostenida con todo el potencial de padre – madre, Fuente Kreadora y manifestadora.
La fraternidad cósmica universal de la Era de Acuario.
Nos vamos ya reencontrando y reconociendo por resonancia vibrafrecuencial, y ese alentarnos unas a otras, ese darnos las manos, ese “te escucho, te veo, te reconozco” se hace esencial.
Vamos haciendo Tribu… Nos gusta compartir, conversar, cooperar…
Juntas, todo sabe mejor. Además, cooperamos a vernos, como espejos, unas a otras. Lo que admiramos y lo que aborrecemos de la “otra”, es en mí, lo que veo o justo lo opuesto.
Este salto cuántico que estamos dando, en estos procesos de reconocimiento del Ser, de regresar a casa, al Corazón, a la Frecuencia de la Unión, de purificaciones y pulimientos, no sería posible sin este entramado de almas afines.
Eterna gratitud, desde lo más profundo de mi Ser, a cada hermana y hermano que se cruzó en mi camino, a los que solo se quedaron un ratito, y a los que todavía están.
Cuando te tiras al precipicio, a la magia de la incertidumbre total, sin miedo en tu corazón, pues es Pura Confianza en el Universo, entras en la dimensión de los milagros, pues tal es el Poder del Amor que es.
La manifestación instantánea de tu sentir. Desde la humildad, reconocer que venga lo que venga, es lo idóneo para nuestro Plan divino.




