¡¡¡Hola de nuevo, estimadas y apreciadas hermanas!!! Me encuentro feliz de poder saludaros y retomar el camino del compartir. Han sido tres semanas viajando y aunque he estado comunicada con vosotras, evidentemente no he podido escribir nada nuevo. Ahora ya estoy de vuelta, fresca y lozana, dispuesta a seguir en esta labor del compartir y reflexionar, dando luz allá donde se necesite y buenamente podamos entre todas.
Hoy es mi intención comenzar por lo más evidente: viajar sola, el porqué y el para qué… pues seguro que a muchas de vosotras os extraña y a la vez os gustaría. Siempre me ha apasionado viajar, conocer y entender otras formas de ver y sentir la vida… desde que recuerdo y siempre de forma independiente.
Quizás sea por mi forma de ser, no soporto los viajes organizados, aun respetando a todo el mundo, no están hechos para mí…
Eso de no disponer de mi tiempo y de mi capacidad de decisión, o sea, de mi LIBERTAD, lo llevo muy mal… jejeje…
Estudié inglés con ahínco para ser independiente en mis viajes. He viajado mucho por el mundo, lo que más me atrae son las culturas diferentes a la mía. Es donde te das cuenta que a pesar de tener religiones, culturas, costumbres dispares, dentro late el mismo corazón de amor que somos todos. Diferentes, mas no distantes…
Y lo digo completamente en serio.
En mi propia experiencia, lo que hay aquí hay ahí, los mismos roles: el o la lista, el agresivo verbal, el amable, el jeta, el pesadito, el educado… es lo mismo con diferentes pieles. Hay que estar atentos a las señales para identificarlos y actuar en consecuencia.
Me gusta viajar así, autónoma, a mi aire y aunque siempre lo he hecho así, siempre había viajado con alguien: amigos, pareja, hermano, etc… hasta que circunstancias ajenas a mi persona me «obligaron» hace años a viajar sola… una oleada de comentarios tales como: te vas a aburrir, no lo vas a aguantar, es demasiado duro y una larga retahíla de frasecitas «alentadoras» pululaban a mi alrededor, mas en aquella ocasión no tuve más remedio, si no quería quedarme empantanada en casita… y… ¡¡¡madre mía!!!
Fue el mejor regalo que la vida me haya hecho.
Ser capaz de salir de la zona de confort, lejos de tu casa, de tu país, de todo y buscarte la vida sola y con presupuesto muy ajustadito. Creerme compañeras, es cuando la MAGIA hace su aparición en estado salvaje y todo fluye mágicamente… Este tipo de viajes son muy interiores y debes estar preparada emocionalmente para aguantar días sola (en mi experiencia nunca estás sola, y mucho menos aburrida).
Continuamente atenta de elegir que visitar, donde dormir, que comer, la ruta del día siguiente, cómo llegar… y una larguísimo etcétera, que te obligan a estar con el radar totalmente despejado y donde tu foco de atención se centra en lo realmente importante. Los sentidos se desperezan y empiezan a brillar en todo su esplendor, grandiosa brillantez y magnificencia que ni tú misma creías que portabas. Compañeras… este milagro solo sucede cuando salimos de esa falsa zona de seguridad en la que vivimos día tras día en nuestras vidas rutinarias.
Y llegas a donde te has propuesto por tus propios medios, es algo tan gratificante y reconfortante que inevitablemente vuelves transformada.
Es como una sacudida de frescor, sabor menta clorofila… y pasados los dos primeros días de acoplamiento, todo empieza a fluir de una manera que jamás hubieras imaginado, confías y fluyes y el universo te devuelve la confianza pues lo que sembramos es lo que cosechamos… confía y confiarán en ti… acción – respuesta. Lo que vamos emitiendo y ejecutando nos es devuelto por la ley de atracción y la ley de causa – efecto (ahora ya en Hipersincronías).
Para que todo esto que os cuento suceda, solo hay una condición imprescindible: creer en una misma… y en cuanto al aburrimiento… ¡cómo me voy a aburrir conmigo misma! Sería como decir que no me gusto o que no me amo…
Estoy y vivo satisfecha y feliz en mí, he practicado años de esfuerzo, disciplina, perseverancia con altas dosis de goce, disfrute y diversión, sin detenerme demasiado en dar gusto a los sentidos externos, para no quedarme atrapada… lo justo para recordar que estamos viviendo una experiencia humana…
Amigas, si no queréis que os pase lo mismo día tras día, no hagáis lo mismo… en la ZONA DE CONFORT no hay crecimiento porque no hay retos, ni desafíos… no te pones a prueba… esa falsa zona de seguridad, de apego al pasado, a lo conocido te ata de una manera que igual ni eres consciente de ello, como una venda que te impide ver más allá de los límites que te has creado falsamente… y ves pasar la vida sin usar ni descubrir tu verdadero potencial que se encuentra fuera, donde los miedos desaparecen al mirarlos de frente y abrazarlos… caen fulminados… son una trampa del ego…
No hay que tener miedo, mas si ser prudentes y precavidos.
Hermanas, si queréis sentir la verdadera libertad corriendo por vuestras venas, atreveos a viajar solas alguna vez (se puede compatibilizar con viajar acompañadas en otras ocasiones), liberaros del estigma social que conlleva viajar sola.
Es tan solo otra manera de atentar contra la libertad individual, es la moto que nos han querido vender y que yo no compro…
Viajar sola es un VIAJE INTERIOR, es aprender a estar sola contigo misma, no hay tiempo para quejas, o malos rollos, nada ni nadie te distrae, eres tú en pura esencia, sin interpretar ningún rol, y es tan sumamente liberador… En muchas ocasiones he llorado de puro éxtasis y alegría ante lo que estaba experimentando, pues la magia opera en ese estado de vulnerabilidad no controlada…
También explicaros que no viajo a lo loco… en mi caso debo deciros que antes de ir, estudio la cultura del país al que voy, me documento sobre lo que hay para visitar y más o menos el circuito a seguir, sin nada programado, según la marcha, y a poder ser en transporte público para mezclarme lo máximo que pueda con la gente local y tomar el pulso de la sociedad… es mi manera de entender el viajar…
No os podéis imaginar la gente tan maravillosa que conoces, las amistades que haces, las anécdotas que te suceden sin parar y que hacen que te sientas más viva que nunca… flotando en una mar de libertad… mecida por el viento del universo…
Mas debo deciros que también hay momentos durillos y complicados, pues tienes que buscarte la vida continuamente… (un gran reto) y puede resultar a veces cansado y agotador para el cuerpo físico (eso se pasa en unos días de descanso a la vuelta, jejeje…) y tampoco puedes compartir lo que vives en el momento. Un gran aprendizaje…
Para concluir, deciros, compañeras del camino, que lo grandioso sucede cuando vuelves y… lo visto, vivido, sentido y experimentado hace su efecto, cuando te das cuenta que ya no vuelves siendo la misma, has regresado convertida en tu mejor versión, y los efectos se empiezan a notar en tu vida del día a día, retornas con otro prisma, con otra mentalidad, con otra forma de «ver» y sentir.
Abierta, despierta, más humilde, tolerante, flexible, valiente…
Feliz, dichosa por lo que eres y por lo que tienes en tu vida… emanando gratitud por todos los poros de tu piel… GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS… Recordad hermanas… todo lo que nos propongamos, lo alcanzamos por merecimiento… nada es gratis en el universo.
Viajar no es obligatorio para sentirte plena, dichosa, completa, tan solo otra manera de experimentar, si dentro de ti portas el gusanillo de la exploración de mundos… Si sientes la llamada a la Aventura… Si es algo que tienes en la libreta de pendientes, ya es el momentum…
Luz y amor en vuestro camino…
Ambares Sol Ra, Mujer Colibrí 441…




