Y es que estos tiempos que nos están tocando experimentar…
Principalmente nos están mostrando a ser pacientes, tolerantes y flexibles con nosotras mismas…
El pulimiento es tal, que forma parte natural de este transitar, en determinados días, sentirse embajonada…
Días en los que la apatía, el aburrimiento o el agobio supino hacen su aparición…
- De repente es como… no entiendo nada… y una vocecilla nos susurra… ni falta que hace… solo transítalo, acógelo, respíralo y ríndete… a lo que sientas… tristeza, melancolía, rabia, impotencia… lo que sea que emerja es para ser reconocido…
Estamos aprendiendo a lidiar con la tormenta… hasta convertirnos en ella…
Cada mañana, al levantarnos, empieza una nueva vida… una nueva oportunidad de experimentar…
Seguramente, después del día anterior en el que te sentías embajonada… tu nueva versión ya estará lista… y sin saber por qué, te levantas con otro estado de ánimo… (los cirujanos etéricos habrán conectado algo, jajajaja…)
Es el resultado de haber transitado los reflujos… y BINGO…
Te llega el entendimiento sobre algún tema que primero lo transitaste emocionalmente, sin saber por qué te sucedía esto…
Por ello, es mejor no ponerse tan mentales, tratando de entender…
Esa comprensión llega cuando menos te lo esperas…
Ese malestar fue una premonición, que te alcanzó primero a nivel emocional… Flipante, no?
Y en esa auto observación sin juicio, siendo el espectador de lo que sientes… Recuerdas…
Soy el experimentador de la experiencia…
- Es importante en esos momentos de crisis… revisar que estoy pensando, sintiendo, hablando o haciendo que no es coherente, que ya no es y, sin embargo, como si estuviera enganchada a la química del dolor, aun sabiendo que eso no me hace bien… Cabezota, necia… sigo haciéndolo… jajajaja… y una vez más el mismo resultado…
¿Hasta cuándo? Hasta que lo trascienda…
Solo un compromiso firme y serio con una misma… cambiará el resultado… Sin auto exigencias… sin ser dura con una…
Es cuestión de sentirlo… sin presión por el “tengo que hacerlo” …
En cada vuelta de integración, nos acercamos más a lograr trascender la experiencia…
Vamos cultivando una gran gran maestría que es la PACIENCIA… primeramente por nosotras mismas, por caer una y otra vez… en la misma piedra…
Aunque en realidad nunca es la misma….
La ciencia de la paz, nos va curtiendo en Templanza ante los vaivenes de la vida… pues ésta no es lineal… viene como las olas del mar…
Aceptando lo que venga… sin apenas intervenir… Si acaso, conmigo misma… discerniendo lo que está en mi mano para transformar, y lo que me pide cooperar con lo inevitable… en Presencia con la Vida.
Es aprender a surfearlas, sin dramas, sin estupideces, sin rasgarse las vestiduras…
Es aceptarse como una es… con sus luces y sombras… desde mi propio Universo…
Esa tolerancia, flexibilidad y paciencia con una misma… hará posible que también la tengamos con los demás…
- Para ser pacientes, una tiene que no negarse a sentir nada de lo que sienta… y con la espontaneidad del niño, saber en el asombro del momento, cuando no enrocarse y cambiar a voluntad el estado emocional…
Libero lo que siento… y me AUTO OBSERVO… sin perder foco… todo, de repente, se vuelve a recolocar… en un nuevo aprendizaje, una lección más en nuestras canas de sabiduría…





