El desapego emocional – Tarea titánica reservada a las súper heroínas – PARTE 1

¡Hola de nuevo compañeras del camino! ¿Cómo estáis? Espero y deseo que centradas en el camino de la luz, tarea titánica reservada a los súper heroínas somos, auténticas guerreras de la luz, si estás leyendo esto, lo eres… Hoy nuevamente, circunstancias personales y dolorosas, me han hecho reflexionar acerca del apego que sentimos hacia personas, animales, objetos inanimados, bienes materiales, y un largo etcétera.

En esta ocasión, y debido a la suprema importancia del desapego material, he decido hacerlo en dos partes.

Vamos allá…

Desapego emocional en la pareja o amistades

Cuando elegimos pareja o amistades, se trata de compartir un trocito del camino. Personas con las que sumes, y que haya una aportación mutua, sin ningún tipo de interés. Que no les moleste la luz que emanamos, cada una la suya.

Personas que amamos, mas que no necesitamos, sino que las preferimos, estimamos, apreciamos y valoramos por lo que son, y así se lo hacemos sentir de forma natural. La máxima de «te amo tanto que no te necesito…».

Cuando la dependencia y el apego aparecen, entra en escena la esclavitud emocional. Soy consciente que es complicado darle la vuelta a todo lo que nos inculcaron y adoctrinaron en nuestra infancia y juventud, y que todavía está presente en muchas ocasiones: el sentido de la propiedad, de la posesión.

Mas te recuerdo: No perteneces a nadie, nadie te pertenece… ama dejando libre a la persona, especialmente a ti misma… sin hacer daño gratuitamente, jamás… seamos impecables en nuestro Ser…

El apego posesivo nace por una falta de seguridad en una, es decir, una no se ama completamente. Y no es egoísmo, es un grandioso logro, un hito en nuestra evolución y elevación. La circulación del amor es de dentro hacia fuera, expandiéndose alrededor.

Por tanto, si no nos amamos, será complicado amar a los demás. Nos queda mucho a los seres humanos para alcanzar el amor universal, basado en el «yo gano porque los demás ganan conmigo», pues aplicado al 100% nuestro mundo sería un paraíso.

Tampoco digo ser tan buenas (no sería buenas sino tontas) que permitamos que se aprovechen de nosotras. Es nuestra responsabilidad protegernos.

Ama, pero nunca entregues tu espada…

Mejor justas que buenas (ya sabemos que no hay buenas ni malas, sino grados conscienciales).Y recordad, compañeras que, si de verdad amamos a una rosa, la cuidaremos, mas nunca la arrancaremos… Seremos felices sintiéndola libre, viéndola crecer, madurar, florecer… dejándole espacio para ello, impregnándonos de su belleza y ella de la nuestra.

Hermanas, miremos dentro de nuestro corazón, porque lo que nos haga sentir mal, nos está diciendo que por ahí NO. Cuando nuestra pareja nos necesita a grado que sentimos abuso de confianza o que nos pide algo que él o ella debe hacer por sí misma, no estamos amando libremente, hay cierto interés por ambas partes… esto es así, nos guste o no.

Cuando sentimos que no podemos ser enteramente «YO», nos indica que nos estamos dejando abusar o invadir.

Y cuidado porque al conectar con esta energía, también nosotras pasamos al otro bando de abusadoras o invasivas. Es cierto que debemos «conceder» en ocasiones por el bien mayor común de la convivencia, mas no hablo de conceder, sino de coartación a nuestra propia libertad. Amigas, no es fácil…

El desapego a los malos momentos es sencillo, pero dejar ir los buenos recuerdos, y aun así, partir hacia nuevos rumbos y aventuras, está reservados a las auténticas heroínas…

Siguiendo al hilo y sobre el amor terrenal, pensamos equivocadamente que es encontrar a alguien que nos complete, que nos haga felices, que nos haga reír, que nos de seguridad… Si os dais cuenta es todo el rato el mismo soniquete… «que nos haga…» y esto es un grandísimo error, pues todas estas peticiones, en el fondo, nos traen dependencia y apego a esa persona.

Nadie pertenece a nadie.

Somos compañeros del camino, igual de importantes todos, así que… probemos a cambiar las palabras, las cuales tienen poder para crean nuestra realidad, y decirnos… quiero encontrar a alguien con la que compartir y participar de las risas, las penas, las alegrías y las tristezas, pues esto significaría que asumo mi responsabilidad de ser feliz, trabajar por mis sueños, avanzar hacia el conocimiento, entendimiento y amor… sin delegar en nadie mi responsabilidad y poder.

Así, cuando compartimos lo que somos desde el corazón, la felicidad y la dicha es exponencial. Sí compañeras, la alegría, la generosidad, la fraternidad, la compasión, la gratitud, el servicio, la solidaridad, o sea todas las hijas del amor, son mi compromiso y responsabilidad.

Son los sentimientos positivos que debo generar, para elevar y activar mi verdadero potencial creativo. Eso no quiere decir, que no podamos ayudarnos unos a otros, echar una mano cuando se necesite y protegernos cuando sea necesario, mas la fuerza de voluntad y la perseverancia, constancia, disciplina, entrega, etc… es un trabajo personal e intransferible.

Basar nuestro mundo en la aprobación de la gente que tengo a mi alrededor, sea pareja, familia, amigos, etc… es no vivir mi propia vida, sino la que ellos esperan de mí… por tanto estoy dejando de ser yo misma, no me permito SER, y expandir mi esencia, activar mi alma y desarrollar mi espíritu…

Hasta aquí por hoy, mis estimadas compañeras del camino… La semana que viene la segunda parte de «Desapego». De mientras, os deseo una feliz y dichosa semana. Recibid mi abrazo de Luz y Amor…

Ambares Sol Ra, Mujer Colibrí 441

Comparte esta entrada